La mayoría de las personas tiende a creer que los factores que causan la enfermedad están fuera de su control. En la Semana Europea contra el Cáncer, que se celebra durante esta
semana, la Organización Mundial de la Salud sigue considerando a esta
enfermedad como la principal causa de muerte en todo el mundo. Ahora,
un estudio demuestra que muchas personas defienden creencias erróneas
acerca de aquello que puede provocar cáncer. En general, se considera
que los factores que causan la enfermedad están fuera de control, como
la contaminación, mientras que no se valora tanto el riesgo de
conductas que dependen directamente del propio individuo, como el
consumo de alcohol o no comer suficientes frutas y vegetales.
En la elaboración de este estudio, realizado por investigadores de
la Unión Internacional Contra el Cáncer (UICC), se interrogó sobre el estado de salud
y las creencias acerca de las causas del cáncer. Se efectuaron 29.925
entrevistas en un total de 29 países, que fueron clasificadas según el
nivel de ingresos de las personas que habían contestado en tres grupos
comparativos. Se trata de la primera investigación de este tipo a gran
escala sobre el cáncer
entre individuos que pertenecen a culturas y niveles económicos muy
distintos. El informe fue presentado durante el Congreso Mundial de
Cáncer de la UICC, celebrado recientemente en Ginebra.
Hábitos insanos
Los resultados del estudio corroboran la utilidad de las campañas antitabaco,
ya que la mayoría de las personas (94%) que viven en zonas de mayor
bienestar económico y social reconoce que el tabaco es una de las
causas directas que provoca cáncer, mientras que en los países con
menos recursos sólo el 79% de los encuestados reconoce esta relación.
Similar eficacia parece que han tenido las advertencias sobre el riesgo
de una exposición elevada al sol;
un 91% de los ciudadanos de las regiones más aventajadas ya toma
precauciones frente al 22% de quienes habitan en las regiones más
deprimidas.
Mientras que la mayoría de las personas relacionan de forma directa
tabaco y cáncer, no ocurre lo mismo con el alcohol. Curiosamente, y en
contra de lo esperado -dado que el nivel de información es mayor-, en
los países más desarrollados está más extendida la idea de que el
consumo de alcohol no provoca cáncer. Concretamente, el 42% de los
individuos con mayor nivel económico tiene esta opinión, frente al 26%
en países de medianos ingresos y al 15% de los países en desarrollo. De
hecho, los autores dicen que es una creencia errónea ya que está
demostrado de forma fehaciente que el riesgo de desarrollar cáncer
aumenta a medida que se incrementa el consumo de alcohol.
En este sentido, un estudio efectuado por la International Agency
for Research on Cancer en Lyon (Francia) concluye que el 3,6% de los
casos de cáncer en todo el mundo está relacionado con el consumo de
alcohol. Concretamente, está demostrada la relación entre el alcohol y
el cáncer de orofarínge (parte posterior de la garganta), laringe,
esófago, colon, recto, hígado y mama. En cuanto al cáncer asociado a la dieta, poco más de la mitad de los encuestados considera que no comer suficientes frutas y vegetales es un factor de riesgo.
Respecto a este punto, según los investigadores, también falta
información, ya que existe evidencia científica sobre el efecto
protector de las frutas y verduras, sobre todo en las neoplasias del
tubo digestivo. En general, se tiende a creer que los factores que
causan cáncer están fuera del control de cada individuo, como la
contaminación, mientras que no valoran tanto el riesgo de conductas que
dependen directamente de ellos.
El progreso como causa de cáncer
Por otro lado, hay una gran parte de los ciudadanos que creen que
el progreso también ha tenido sus efectos colaterales como causa de
algunas de las enfermedades que padece la sociedad del bienestar. Se
considera que hay más casos de cáncer y que esto se debe a los efectos
de la contaminación y del estrés. Entre las personas que viven en zonas
de mayor nivel económico, el 78% considera que la contaminación está
implicada en el origen del cáncer. La contaminación atmosférica
constituye un riesgo medioambiental para la salud y se estima que causa
alrededor de dos millones de muertes prematuras al año en todo el
mundo.
Según datos aportados por la Organización Mundial de la Salud (OMS), la polución de las zonas urbanas causa un 3% de mortalidad relacionada con afecciones cardiopulmonares
y un 5% por cáncer de pulmón. En un gran estudio efectuado por la
American Cancer Society (EE.UU.) se analizaron las causas de muerte
500.000 personas, comparándolas con los niveles de polución atmosférica
a los que habían estado expuestas. Los resultados mostraron que la
exposición a altos niveles de finas partículas de contaminación y los
gases contaminantes de dióxido de sulfuro se asociaba a un incremento
de mortalidad por todas las causas, incluyendo enfermedades
cardiopulmonares y cáncer de pulmón.
Específicamente, un aumento de diez micrómetros en las finas
partículas de contaminación por metro cúbico de aire incrementó el
número de muertes en un 4%, las enfermedades cardíacas y pulmonares, en
un 6% y el cáncer pulmonar
en un 8%. Sin embargo, la exposición a mayores partículas de
contaminación en el aire (mayores que 2,5 micrómetros de diámetro) y
otros contaminantes gaseosos no fue asociada con un incremento en la
mortalidad. Según los expertos, las personas sometidas a exposición
prolongada en ambientes ricos en partículas finas de contaminación
tienen casi el mismo riesgo de padecer cáncer pulmonar que los
fumadores.
El estrés también está considerado, por más de la mitad de los
encuestados, como un factor de riesgo para desarrollar la enfermedad. A
pesar de que todavía no está claramente establecida la relación
estrés-cáncer, cada vez hay más datos que parecen corroborar esta
teoría. Por una parte, las personas estresadas pueden adoptar estilos
de vida que predispongan a contraer la enfermedad, como fumar, beber
alcohol o seguir dietas inadecuadas. Cada vez hay más evidencia del
efecto perjudicial del estrés emocional en la función inmunológica, que
nos hace más susceptibles a enfermar. Un posible papel del sistema
inmunológico en la defensa contra el cáncer sería la capacidad de
reconocer células anormales en las que han tenido lugar una serie de
cambios y eliminarlas antes de que el tumor pueda desarrollarse.
DESIGUALDADES
La investigación realizada por la Unión Internacional Contra el
Cáncer, además de constatar las ideas que las personas tienen sobre el
cáncer, también hace evidentes las diferencias
entre los individuos de distintas culturas y niveles económicos. La
efectividad del tratamiento presenta también diferentes creencias en
función de la economía de los afectados. Las personas más pesimistas se
encuentran entre los países con menos recursos, donde el 48% de los
encuestados piensa "que no hay mucho que hacer" tras el diagnóstico de
la enfermedad. Sin embargo, en los países de ingresos medianos, la
cifra decrece hasta el 39% de la población, así como en los países con
más recursos, en los que sólo el 17 % de las personas se muestran
escépticas ante una posible evolución favorable.
Las campañas informativas, mucho más frecuentes en zonas con
mayores recursos, ayudan a prevenir de forma más eficaz la enfermedad
al concienciar a la población de los riesgos reales, promoviendo
hábitos saludables y revisiones periódicas.
Aunque estas campañas probablemente han jugado un papel decisivo, la
información es insuficiente, ya que el 80% de los encuestados de los
países desarrollados no se habían sometido nunca a una prueba de
diagnóstico precoz de cáncer, a pesar de que el 65% ya había cumplido
los 40 años.
Por otro lado, en los países en desarrollo la situación es más
grave, ya que las revisiones médicas preventivas son cinco veces menos
frecuentes que en los países desarrollados. David Hill, investigador
del estudio, ha recordado "la necesidad de impulsar campañas de
información que orienten estas creencias e indiquen a la población que
el tratamiento puede salvar muchas vidas". Es importante modificar esta
percepción pesimista, puesto que la gente no se siente motivada a
participar en programas de análisis, lo cual provoca fallecimientos que
podrían ser evitados. Por este motivo, afirma el especialista, es
necesario que cada país diseñe programas de educación para garantizar
un mayor nivel de conocimiento sobre las causas del cáncer, los
tratamientos posibles y su efectividad.
Via: Consumer.es