Las alergias alimentarias presentan una incidencia del 2% en adultos, aunque las tasas son mayores en niños y lactantes. La alergia a los alimentos continúa siendo un problema de salud de
primer orden. Si bien los individuos afectados suelen ser conscientes
de su problema, la gravedad potencial de los síntomas, que incluyen
ocasionalmente riesgo de muerte, obligan a que se dé una cooperación
efectiva de todos los sectores implicados en la producción,
distribución y venta de alimentos, así como con los responsables de las
áreas de salud pública.
Cualquier alimento puede provocar alergia. En la infancia los
alimentos implicados son la leche, el huevo, el pescado, seguidos por
las legumbres y los frutos secos. En la edad adulta este perfil va
cambiando, de forma que raramente se mantiene la alergia a la leche y
algo más frecuente, pero también escasa, es la presencia de
sensibilización a huevo. Sin embargo, son cada vez más importantes las
alergias a los frutos secos, el marisco, las frutas frescas y algunas
especias.
Estos datos son variables según las costumbres dietéticas de cada
población y son distintos entre diferentes países. No obstante, lo que
parece cada vez más claro es que existe un incremento en los casos de
alergia, lo que indica que existen algunas causas no bien conocidas que
actúan deberán actuar como factores desencadenantes.
No obstante, la única forma que tienen las personas afectadas por
cuadros alérgicos causados por alimentos es evitar el consumo de los
productos que causan la afección. Pero ello no siempre es posible y
mucho menos fácil de conseguir. En la actualidad no son pocos los
alimentos que se preparan con mezclas de múltiples productos. En
algunas ocasiones incluso se emplean extractos, lo que hace casi
imposible poder determinar la composición precisa de ingredientes. Un
etiquetado adecuado, en el que se incluyan no sólo los ingredientes
mayoritarios, sino todos aquellos que hayan tenido que ver en la
preparación del producto final, como los aditivos, sería de gran ayuda
para las personas afectadas.
La importancia del contenido de la etiqueta es mayor para el caso
de alimentos que incorporan una elevada participación tecnológica. Este
es el caso de los productos transgénicos. El conocimiento de los genes
incorporados y de los productos que generan es esencial para prevenir
problemas de alergias en personas potencialmente sensibles.
¿Qué es la alergia a alimentos?
Las alergias alimentarias pueden corregirse con dietas sustitutivas
seguras o incluso llegar a curarse con el tiempo y ayuda médica Las
reacciones adversas a alimentos no son un fenómeno desconocido. Todos,
en mayor o menor grado, hemos sufrido alguna vez un problema de salud
asociado a los alimentos, aunque normalmente de carácter leve. Sin
embargo, la mayoría de las veces está relacionado con problemas de tipo
infeccioso o tóxico.
Las alergias definen otra categoría de problema, englobada como una
reacción no tóxica a los alimentos y que se suele manifestar siempre
que se consumo el elemento desencadenante del proceso. Dentro de las
reacciones no tóxicas se encuentran:
- Las producidas por una intolerancia a alimentos, como por
ejemplo a lactosa, que produce diarreas y vómitos y que están
relacionados con falta de enzimas encargados de su metabolismo o
degradación en el organismo.
- Las que tienen un origen inmunológico, es decir, una
respuesta del sistema inmune de nuestro organismo ante una sustancia
que reconoce como extraña. De ellas las que se conocen mejor son
aquellas que están mediadas por la inmunoglobulina E (IgE), que son las
que se conocen generalmente como alérgicas.
Se estima que en la población adulta la frecuencia de reacciones
alérgicas a los alimentos es del 2%, siendo más elevada en la primera
infancia. Sin embargo, en un estudio realizado entre pacientes que
consultaban al alergólogo en España, la incidencia se situó en el 3,6%,
siendo mayor en la población infantil, y de manera muy especial en la
primera infancia.
Algunas alergias alimentarias pueden terminar curándose. Ello
depende en gran medida del alimento implicado, de la edad del paciente
y de la severidad del problema. Así, por ejemplo, es más probable que
desaparezca una alergia a la leche de vaca que una alergia al pescado o
a los frutos secos. De la misma forma, es más probable que termine
curándose una alergia cuando el niño es pequeño (lactantes) que en
niños mayores (escolares o adolescentes). En general, es más probable
que desaparezcan alergias causantes de reacciones leves que los casos
graves.
Normalmente se desarrollan en las edades infantiles, pero eso no
quiere decir que un niño no alérgico no lo sea nunca. En muchos casos,
conforme avanza la edad, se aprecian cuadros alérgicos que no se habían
desencadenado previamente. Por ello, y ante una sospecha, es necesario
acudir al médico para que pueda hacer un diagnóstico preciso.
Síntomas más importantes
Los síntomas de las alergias alimentarias son muy variables tanto
en intensidad como en su presentación. Los más representativos son:
-
Alergia oral: Es la manifestación
más frecuente. Consiste en una erupción alrededor de la boca, con
sensación de picor en cavidad bucal y orofaríngea. Este cuadro
generalmente es provocado por frutas frescas y es más frecuente entre
la población adulta.
-
Síntomas cutáneos: Puede
incluirse la urticaria, así como edemas de labios, párpados, etc. Puede
darse una situación de gravedad por un edema de laringe que produce una
obstrucción al paso del aire, que se manifiesta con voz ronca, y
dificultad para respirar y tragar. Esto dos cuadros son los más
frecuentes en la alergia a los alimentos. Otra lesión cutánea que puede
presentarse es la dermatitis atópica, que son lesiones de tipo
eczematoso con mucho picor.
-
Síntomas digestivos: Pueden
manifestarse con vómitos, diarreas. En los niños es muy frecuente un
rechazo marcado a un determinado alimento. Son raros en presentación
aislada y suelen asociarse a patología cutánea.
-
Síntomas respiratorios: Se
manifiestan con estornudos, picor nasal y mucosidad acuosa con
enrojecimiento ocular y/o hinchazón de párpados y más raramente un
cuadro de asma (tos, fatiga y pitos en el pecho).
-
Anafilaxia: Con este término se
indica que se producen síntomas en varios sistemas orgánicos
constituyendo un cuadro grave. Se consideran extremadamente severos si
se asocia a mareo o pérdida de conciencia. En este caso se denomina
shock anafiláctico y constituye la situación más grave de una reacción
alérgica.
El diagnóstico de alergia a alimentos, en cualquier caso, debe
sustentarse en la historia clínica. El paciente debe presentar unos
síntomas semejante a los referidos anteriormente y la relación en el
tiempo entre la ingestión del alimento y el comienzo de los síntomas
debe ser corto.
Ante una sintomatología compatible el paciente debe consultar al
alergólogo, el cual analizará una historia detallada y solicitará las
pruebas diagnósticas que considere más indicadas. Estas pueden
consistir en pruebas cutáneas (en la piel), analíticas para medir IgE y
en algunos casos pruebas de torancia/provocación controladas en la
consulta.
Importancia respecto a la dieta
De entre los alimentos mayormente implicados en alergias
alimentarias destacan la leche y el huevo. La leche contiene vitaminas
D, del grupo B, calcio y fósforo, entre otros nutrientes esenciales. En
el caso leche de vaca, existen alimentos sustitutivos con idéntico
valor nutritivo como son los hidrolizados de caseína, de soja o
fórmulas elementales que aportan las calorías, vitaminas y minerales
adecuados. Por tanto su sustitución es posible. En los niños también es
fácil sustituir la leche por este tipo de alimentos. Fuentes
alternativas de algunos de estos nutrientes pueden ser legumbres,
nueces y harinas, aunque debe valorarse en dietas mantenidas el
suplemento de vitaminas y minerales.
El huevo no es un alimento esencial en la dieta de niños o adultos.
Es fuente de vitamina B12, ácido pantoténico, folatos, riboflavina,
selenio y biotina. Estos nutrientes pueden ser suplidos por otros
alimentos. El problema radica en que puede estar incorporado a una
serie de alimentos durante su procesamiento (estabilización,
emulsificación, etc,.).
El pescado es otro de los alimentos implicados. Proporciona un buen
aporte de proteínas y cantidades importantes de niacina, vitamina B6 y
E, fósforo, selenio y ácidos grasos. El pescado, así como otros grupos
de alimentos pueden ser sustituidos por nutrientes de otros grupos.
Si se trata de sensibilizaciones múltiples a alimentos básicos o
habituales de nuestra dieta puede ser necesaria la orientación del
especialista en nutrición o dietética para confeccionar menús
nutritivos y prácticos. El caso es que una alergia alimentaria puede
ser solucionada mediante la suplementación o la sustitución de
alimentos. Afortunadamente la variedad disponible es lo suficientemente
elevada como para permitir eliminar de la dieta los alimentos
peligrosos. Sin embargo, para que esa medida de seguridad sea efectiva,
se hace imprescindible un etiquetado adecuado, a fin de que los
afectados puedan reconocer aquellos alimentos que puede tomar con
seguridad.
TRATAMIENTO DE LA ALERGIA A LOS ALIMENTOS
El único tratamiento factible para los cuadros alérgicos causados
por alimentos pasa por limitar su consumo, es decir, evitar los
productos respecto a los cuales el paciente se encuentre sensibilizado.
En esta lista deben incorporarse igualmente los derivados y los
alimentos elaborados que contengan cantidades pequeñas de la sustancia
responsable de la alergia.
En el momento actual no se dispone de medicación preventiva útil y
segura para la alergia alimentaria. Existen investigaciones y
experiencias aisladas en el campo de la inmunoterapia para alimentos
pero, por el momento, no se considera un procedimiento aplicable a la
clínica.
Para el control de manifestaciones clínicas se dispone de la
medicación sintomática habitual (antihistamínicos, corticoides o
broncodilatadores). Los pacientes que han sufrido un cuadro grave
(anafiláctico) deben ser conscientes de la importancia de conocer la
existencia de servicios de urgencias próximos, especialmente durante
viajes, vacaciones o excursiones, puesto que ante la aparición de un
choque anafiláctico, la rapidez en el tratamiento es fundamental.
Debe prestarse mucha atención a la posibilidad de alimentos ocultos
cuando se come fuera de casa, bien porque no sean visibles a simple
vista o porque pueden estar formando parte de salsas o condimentos a
los que el paciente pueda estar sensibilizado. Debe indagarse la
presencia de dichos alimentos con la persona encargada y ante la menor
duda no ingerirlo.
Via: Consumer.es